Sus nombres son Rogelio Cardozo y Astrid Quevedo. Son cuñados y hace un año y medio aproximadamente se les ocurrió la idea de meterse en el mundo de la gastronomía. Pasión había por borbotones y experiencia también: habían hecho cursos de cocina, alta gerencia y hasta de administración. Así que se lanzaron a la aventura. Y lo mejor: les dio resultado.
Un año está por cumplir Chacao Bistró, un pequeño y sencillísimo restaurante ubicado en la calle Miranda con Urdaneta, edificio ZB, de La Castellana, y ya todos los comensales de la zona lo conocen por lo impecable del servicio y la calidad de la comida.
"Se trata de un negocio familiar", dice Astrid Quevedo, quien no solo atiende sino que a veces se mete en la cocina junto con el chef Edwin Rivas, y buena parte del tiempo lo dedica atender a los comensales.
"El concepto es el del bistró", agrega Astrid, quien apunta que hay tres frases que definen perfectamente a Chacao Bistró: comida criolla casera, muy sencilla y muy rápida de servir. Pero habría que añadir que muy bien presentada.
En el menú, explica ella, siempre hay una lonchera ejecutiva para todas las personas que trabajan en las zonas aledañas. Un menú que varía día a día y que incluye: jugo o papelón con limón, una entrada (que usualmente es de ensaladas, sopas y cremas), el platillo principal y el postre.
La crema de tomate es deliciosa. Ni qué decir de la sopa de ajoporro o la de cebolla. Pero la especialidad en las entradas es, para la mayoría de los visitantes, la ensalada kojak, elaborada con aguacate, hojas de lechuga, pedacitos de tocineta y aderezo balsámico. No hay que pasar por alto la ensalada de espinaca, pollo fileteado, aderezo balsámico, almendras y aceitunas negras, o el carpaccio de calabacín.
La oferta de los platos principales no es menos deliciosa: polvorosa de pollo, strogonoff de lomito, brochetas de lomito con celery, lomito con puré de batatas o con vainitas salteadas y papas rústicas, y todos los miércoles hay pabellón.
Mientras que para el postre se reservan pequeñas porciones de suspiro limeño, brownie, pie de limón, marquesa de Oreo o muffins variados. El costo de la lonchera ejecutiva es de BsF 78.
Pero hay otros platillos fuera del menú ejecutivo como el dúo de hamburguesitas con pan brioche, cebollas confitadas, lechuga y chips de plátano. Y hasta preparan cebiche para llevar.
Fuente: eluniversal.com